Recetas de cocina que aparecen en mis novelas   Leave a comment

fabada

Estas son recetas de cocina que aparecen en algunos de mis libros, pues en las novelas, en especial si son de aventuras, cabe todo.

————————————–

Sobre la vichyssoise.

Esto lo dicen Eduguá y Sandy en La aventura de las luces azules:

 

Eduguá:

[...] Una de aquellas noches en el Puerto de las Nieves, Louis nos enseñó a los demás a hacer vichyssoise, esa especie de sopa que dicen que inventaron los franceses  y constituye el mejor depurativo de la sangre que nunca he conocido. Nos bebíamos litros. Para desayunar, después de una noche sin dormir, no hay nada que se le pueda comparar; quizá el chocolate con churros y compota de manzana, pero eso allí era difícil de conseguir. A él le había enseñado a hacerla su madre, que era francesa, y luego yo enseñé a otras personas, porque estas cosas no conviene que se pierdan. [...]

 

Sandy:

[...] Eduguá, además, fue quien me enseñó a hacer vichyssoise; a él le enseñó su amigo Louis, que también estaba muy bien, y a Louis, su madre, que era francesa, de la parte de Lyon. Está tirado. Se cuece en caldo puerro, cebolla y patata, todo picado, y luego se mete la batidora y se le añade leche para aclararlo. La vichyssoise está buenísima fría, sobre todo para desayunar. [...]

 ——————————————

 Sobre la fabada:

 Receta de fabada que cuenta el Rockero en Crucita y yo:

 

[...]

Uno de aquellos días Crucita cometió la imprudencia de decir a Monticola lo siguiente.

–Oye, ¿cuándo nos vas a hacer una fabada? Llevas años diciéndome que vas a hacer una y aún no la he probado –y entonces el Rockero hilvanó una de las suyas.

–Hacer una fabada es muy fácil, escúchame bien, yo sólo te digo tres cosas: las fabes deben brillar. Si su piel es mate te han engañado, te han vendido del ejercicio anterior; esa es la primera… Oye, ¿no me has dicho que te lo cuente? Pues escucha. ¿Tú sabes qué es un cerdo granillero? Pues es el cerdo que necesitas, un cerdo que se ha alimentado de las bellotas y castañas caídas en el suelo; esta, la segunda. Te costará encontrarlos, pero cuando tengas ambos ingredientes, ya puedes ponerte a cocinar. Con un poco de cebolla, otro poco de ajo y unos chorros de aceite de oliva, no puedes fallar, te quedará bien hasta el pantruque. Y al final, cuando vayas a servirla, ten en cuenta que las fabes se sacan a la mesa en una sopera del siglo XVIII, una sopera del Barroco; si no, no es lo mismo… ¡Ah!, y la tercera, que se me olvidaba. Si se toma café debe ser de puchero, y, en plan de rizar el rizo, es mejor tomarlo por el culo; hace muchísimo menos daño. Sí, no os riáis. El café, a partir de ciertas edades, es mal admitido por el estómago y se debe tomar directamente por el intestino grueso en forma de lavativa. ¿Os seguís riendo? Bueno, ya os enteraréis de mayores de lo que vale un peine. ¡Qué atrevidas sois las jóvenes! [...]

 —————————————–

 Carta de un restaurante y manejos culinarios que Juan Evangelista cita en el último libro de sus aventuras, Perpétuum móbile.

 

[...]

¿Qué decir, por ejemplo, de las patatas meneás, cuyos únicos condimentos son ingredientes tan humildes como el laurel y el pimentón, o del limón de la Peña de Francia, esa inhabitual ensalada de los días de fiesta en las remotas dehesas de mis antepasados? Aquello, seguramente, se aderezaba ya a finales del siglo XVII, y cuando la probé percibí una oleada de viejos recuerdos que me trasladaron hasta mi más antigua infancia.

Allí estaba el aya, y a su lado la cocinera que oficiaba en casa de mis padres, señora de abundante aspecto y ojos llenos de curiosidad. Las dos me contemplaban con asombro, pues mis tempranas anomalías, de las que tanto dije, eran la mayor preocupación de cuantos habitaban en mi primera morada, pero cuando vieron que aceptaba sin reparos lo que en aquella ocasión habían preparado, que no habían sido pocos los experimentos anteriores que rechacé –y ello sin decir nada de la repugnancia que me provocaba la leche materna–, el clamor nació en el primer piso, ¡el niño ha comido!, ¡el niño ha comido…!, se trasladó a los cuartos de la servidumbre y desde allí llegó a la planta baja, a la ingente cocina y sus dependencias, a la huerta, los cobertizos, almacenes y tinglados que había adosados a la altísima pared de piedra que nos separaba del mundo exterior, y como todo ello sucediera un buen día a la hora del Ángelus, fue tomado como un prodigioso signo de la voluntad divina y celebrado con raciones extras para la servidumbre y el ganado, y poco faltó (ahora que lo pienso) para que repicaran también las campanas de la vecina catedral.

¿Y qué era ello? Antes le di el farragoso nombre de puré de la manzana del amor añadido de tenues, abundantes y transparentes tirillas de jamón, pero hoy, cavilando sobre ello, creo que se le podría aplicar otro más parco y acorde con su índole, cual es el de gazpacho de pastor, pues tal es la forma en que actualmente se conoce esta mixtura en los restaurantes y lujosos paradores de mi país.

Tiempo me faltó, una vez que recordé con precisión semejante episodio, para poner manos a la obra, y armado de batidoras y afilados cuchillos dar punto acertado a tan suculento manjar, por supuesto desconocido en nuestras latitudes, lo que constituyó uno más de los experimentos que por aquellos tiempos llevé a cabo y culminé bautizando como origen de la vida, golosina que disfrutó de perdurable éxito entre la clientela extranjera, que nunca había podido imaginar algo semejante.

Luego inventé la paella de ajo, simple conjunción del arroz mediterráneo y la sopa de ajo, que llegó a mi cabeza como descendida de los cielos durante una de mis habituales ensoñaciones de perpetuo insomne, y más tarde puse a punto la olla ferroviaria, que se componía de carne, patatas, alubias y berza, y que quienes hayan seguido mis pasos recordarán como producto de aquella noche en que, habiendo comenzado a nevar de manera inopinada, nos quedamos atascados en la locomotora del ferrocarril que nos trasladaba por las llanuras norteñas de la provincia de Palencia, cuando hicimos el potaje con carne de lobo.

Pocas comidas de enjundia son típicas del país que entonces me acogía, pero fiado en mis artes y recuerdos, pues una larga vida aporta multitud de conocimientos, transformé la carta que había escrito la negra en historiado documento, y allí se daban cita y se encontraban los orígenes de la vida con el nuégados y el alajú, las costradas con los ajoarrieros y las sopas de bestia cansada, y los lomos y perniles, puro magro añejo de gigantesco cerdo negro como los que en aquellos tiempos hozaban en libertad en los encinares y dehesas de los campos que me vieron nacer, con las chuletas del campo charro, que mis corresponsales de la vieja Miróbriga, con quienes me había puesto en contacto, me enviaban por avión.

Pero no quiero seguir con fastidiosos comentarios acerca de lo que de sí puede dar una cocina, de forma que, saltándonos buena parte de lo que cabría decir, hablemos para finalizar de la leche búlgara.

–Tómese este bebedizo, que le arreglará el cuerpo.

El pipío Marlowe miraba con prevención el vaso que le presentaba.

–¿Qué es esto?

Lactobacíllum bulgáricum con mermelada de tomate. Le aseguro que se parece a la droga de la eterna juventud, y aunque a usted no le importe semejante extremo, le sentará de maravilla a su hígado.

El pipío Marlowe lo probó, hizo una mueca y apuró lo que quedaba. Luego se limpió la boca con el dorso de la mano.

–¿Puede ponerme un poco más? Creo que me vendrá bien antes de las cervezas. Ta güeno, cuñao

–Sí, claro, y le pondré también un acompañamiento de gajos de mandarina, que es usted cliente distinguido de la casa; ya lo sabe. Además, ¿le parece si nos tomamos esas cervezas en la terraza? Creo que la brisa de hoy nos refrescará.

… pero a la postre mis manejos eran muy limitados, sobre todo si los comparaba con las cosas que pude leer en los libros que trataban tales asuntos, a los que pronto me aficioné. El gran Leonardo da Vinci, por ejemplo, que siempre desatendió su trabajo de artista pues no le producía sino sinsabores, distinguía sobre todas las cosas el artefacto mecánico para confeccionar espaguetis, que era su invento preferido; tenía en la más alta estima su labor como jefe de cocinas de Ludovico Sforza, Gran Duque de Milán, y para los banquetes contrataba a cuantos escultores podía y los empleaba en tallar zanahorias y nabos en forma de caballitos de mar, y, en fin, con ocasión de algún regio y nupcial acontecimiento, confeccionó con mazapán un modelo del Palacio Ducal del tamaño de un campo de tenis. Díganme ustedes si tan altas empresas admiten comparación con mis modestos tejemanejes, pero ello nunca me desanimó y procuré en todo momento superarme. Y ahora, dejémonos de comentarios y prosigamos con el interminable cuento, del que aún restan algunas secuencias.

[...]

 

 También pueden verse estas direcciones

https://sites.google.com/site/librosparaviajar/

https://sites.google.com/site/lacocinaespanoladesiempre/

 

Publicado 20 noviembre, 2013 por camargorain en Alimentos y bebidas, Libros

Etiquetado con , , , , , ,

Guía turística de España   Leave a comment

1 - españa página pral

He colocado en internet una «Guía turística de España» compuesta de fotos y dividida de acuerdo con las diversas regiones geográficas peninsulares: España verde, las mesetas, la costa mediterránea y Andalucía. (Los archipiélagos, Canarias y Baleares, se me han quedado en el tintero, pues sucede que no tengo fotos que me gusten lo suficiente como para añadirlas aquí; más adelante veremos).

He procurado poner un poco de todo (campo, mares, ciudades, calles y plazas, arte, historia, costumbres, montañas y llanuras…), y he pretendido que sea breve, es decir, que se vea rápido. Espero que su contemplación anime a más de uno (incluidos los españoles) a darse una vuelta por este múltiple y heterogéneo país, tan diferente a lo que hay por las cercanías, como corresponde a la península ibérica, que durante la historia ha sido transitada (y casi siempre codiciada) por multitud de civilizaciones, griegos, romanos, pueblos germánicos, mahometanos, etc., los cuales dejaron aquí infinidad de huellas que merecen verse.

El enlace es:

https://docs.google.com/presentation/d/1wagdffquKqJflMdhvUZ-EbVIKR9sJDfw6OO9xOlpk6g/

Gazpachos y vichyssoise   Leave a comment

En verano (y en invierno) hay que hacer mucho GAZPACHO, que es muy bueno para la salud (y para las resacas). Además, se puede tomar para comer, que es lo clásico, pero también para cenar (cena ligera y apropiada para los que duermen mal); para desayunar (en ese momento es cuando mejor está), para merendar y entre horas; es decir, cuando a usted le dé la gana, pues se sitúa a medias entre una medicina exquisita y la codiciada pócima de la perenne juventud, eso de lo que tanto se habla pero nadie sabe dónde está. Si le das duramente y sin desmayo, vas rejuveneciendo, y al final se te queda este aspecto, más o menos.

andrea gazpacho 675

Gazpacho

En un cacharro grande se echa un kilo de tomates rotos, dos pimientos verdes rotos, uno rojo y mediano, una cebolla gorda en trozos, dos o tres dientes de ajo, un pepino pelado y en rodajas, pan duro a su gusto y bastante aceite del mejor, amén de sal y algo de vinagre. Se mete la minipimer y se licúa todo lo que se pueda. También se puede usar la túrmix, si se dispone de ella, o la termomix. A continuación se pasa por el pasapuré para quitarle todo lo que sobre, las pieles sobre todo, pero este paso es optativo: la túrmix lo deja suficientemente líquido, y las pieles tienen muchas vitaminas.

El líquido que sale es el gazpacho. Cuando está bien líquido (si se pasa dos veces por el pasapuré queda mucho más fino) se prueba y se añade aceite, vinagre y sal, si es necesario. Se vuelve a meter la minipimer para que se mezcle todo bien y se pone a punto (de grosor) echándole más o menos agua, o hielo (o caldo; ver más abajo). Esto es a gusto de cada cuál. A unos les gusta más líquido y a otros más espeso.

Algunas alternativas son:

1/ Añadirle una manzana ácida, pelada y pasada por el túrmix con todo lo demás, o fresas, peras, melocotones, melón, sandía, etc. Se puede experimentar con frutas y averiguar cuál es el aroma que más agrada a cada uno. En todo caso, la fruta, con estar buena, le cambia bastante el sabor y es posible que haya a quien no le guste y lo prefiera sin ella.

2/ Añadir una zanahoria en trozos a los ingredientes anteriores antes de triturarlos.

3/ Hacer caldo con una punta de jamón, y una vez frío quitarle escrupulosamente la grasa con una cuchara. A continuación, añadir algo del caldo desgrasado al gazpacho y revolver. Este caldo debe tener un sabor fuerte, es decir, que debe estar concentrado.

4/ Si se cortan tirillas de jamón de Jabugo del tamaño de un palo de cerilla, y se añaden a la taza en que se sirve, das el golpe; hay hasta quien le llama gazpacho de pastor. Y si en vez de tirillas lo que se añaden son lonchas diminutas y del grosor del papel de fumar, también funciona, que el gazpacho con jamón está muy bueno.

Al final, y en el plato de cada uno, se puede adornar (esto va en gustos) con trocitos de tomate, pimiento, cebolla, pan, etc., que hay que tener cortados previamente como para pipirrana.

gazpacho

 

Salmorejo

Es muy parecido al gazpacho. El procedimiento es el mismo, machacarlo todo, aunque difiere en los componentes. El salmorejo no es sino ajo, pan y tomate, todo triturado y hecho una pasta –para lo que se puede utilizar la túrmix o la minipimer, aunque lo auténtico sería hacerlo en un mortero y dejarlo bastante pastoso– y añadido de aceite y sal. Debe quedar bastante espeso, y no casi líquido como el gazpacho, y una vez servido en los recipientes en que se vaya a tomar, se adorna por encima con un picadillo de jamón y huevo cocido, amén de unas gotas de aceite crudo.

Hay quien utiliza los mismos elementos que para el gazpacho, lo dicho más cebolla, pepino y pimiento –o sólo alguno de ellos–, pero eso sería un salmorejo sui géneris.

El gazpacho, el salmorejo y la pipirrana, son en principio la misma cosa, es decir, llevan muy parecidos ingredientes, aunque difieren en su consistencia. El gazpacho, tras haberlo triturado todo, debe quedar casi líquido; el salmorejo, pastoso, y la pipirrana más o menos sólida, todo muy picado pero sin aplastarlo.

comida salmorejo 2

Vichyssoise

Se pica una cebolla y se pone a freír en una cazuela con bastante aceite, muy despacio, que no coja color. Cuando está medio frita, algo transparente, se le añade lo blanco y un poco de lo verde de tres o cuatro puerros gordos y picados en rodajas finas, y, encima, dos o tres patatas cortadas en discos finísimos. Esto se deja otros cinco o diez minutos y debe rehogarse todo junto a fuego lento.

Se añade medio litro de caldo de carne (o de gallina; hay que tenerlo previamente preparado) y se hace hervir. El resultado debe cocer cuarenta minutos tapado y a fuego lento. Al cabo se apaga y se deja reposar otros diez minutos.

Entonces se mete la minipimer, se hace un puré gordo y espeso (que huele a puerro que tira p’atrás) y se deja enfriar por medios naturales, es decir, a su aire. Cuando está frío se mete en la nevera.

Cuando se vaya a comer se le añade leche (o nata) en el momento de servir y para darle la consistencia adecuada, que a cada cual le gusta de una forma. Debe quedar blanco y fluido –aunque no tanto como la leche, ni mucho menos– y saber inconfundiblemente a puerro. Lo normal es tomárselo frío. (Es buenísimo para las resacas).

comida vichyssoise 675 RIMG45744

Se pueden ver otras cosas de cocina española en esta dirección:

https://sites.google.com/site/lacocinaespanoladesiempre/

 

Los piratas de las gafas de sol en “Ojos azules”   Leave a comment

He conseguido poner punto final a un nuevo libro. Se llama Ojos azules por algo que tiene que ver con las leyes de Mendel, pues es un esbozo de la historia de la evolución de las personas.
Dado que en él se intentan ilustrar algunos de los acontecimientos de la sinfín cadena que nos ha traído hasta aquí, los episodios que se narran suceden durante épocas muy diversas, desde hace cien millones de años hasta nuestros días. El trozo que va a continuación pertenece a La actualidad, el último capítulo, y está casi al final del libro.

———————————————-

LOS PIRATAS DE LAS GAFAS DE SOL

Los piratas de las gafas de sol son mayores, deben de tener alrededor de cincuenta años, pero la chavala, la chavala rubia que casi siempre les acompaña –aunque a veces acompañe al correcaminos–, no; ella sigue joven. La chavala, como es marciana, o medio marciana, es azafata –pero es que es guapísima, como su madre–, y como además es mutante, no tiene miedo de que se caiga el avión porque sabe volar. Si el avión se cae ella busca una escotilla y la rompe con el puño de hierro, y de ahí en adelante todo es coser y cantar. Los pasajeros se estremecen ante la súbita bajada de presión y algunos vomitan, pero esto da igual porque de todas formas van a morir en seguida y nadie va a mirar al vecino y decirle, oiga, ¿qué hace?, más educación, por favor, que me ha puesto perdido; están todos muy ocupados con su agonía. Luego, cuando el avión se ha estrellado y ya nadie habla, ni siquiera piensa, ella planea hasta los restos y espera a que llegue el grupo de rescate, y cuando llegan, que está subida sobre los restos del fuselaje, les dice, soy la única que se ha salvado, ¿se lo quieren creer ustedes?, ¡soy la única que se ha salvado!, y entonces los de la misión de rescate avisan a la policía. La policía tarda en llegar porque ellos no tienen helicópteros, o por lo menos no tienen tantos como los de los grupos de rescate, y cuando llegan no saben qué decir y ponen cara seria, como de no saber qué está pasando allí. Pero, señorita, ¿me dice usted que…?, y Hannah…!, o sea, María de los huevos, vestida de azafata cósmica contesta, sí, aunque le parezca raro, que a mí también me lo parece, no se crea, pero el caso fue que mientras el avión caía yo me sentía flotar, me sentía como si estuviera dentro de un avión en caída libre, nada se acercaba a mí, quiero decir, ningún objeto material, sino que todo flotaba por allí cerca, se movía muy despacio, no había peligro de choque, y luego, al final, cuando ya se adivinaba lo que iba a suceder, comenzó a percibirse un fenómeno extraordinario, o por lo menos yo nunca había visto una cosa tal. Era como una burbuja que me iba envolviendo, una burbuja de jabón, aunque debía de ser antimateria, y cuando llegamos al suelo, o sea, cuando se oyó una explosión horrísona y todo se incendió debido a los vapores de la gasolina, la burbuja me protegió como el escudo de Luc Skywalker y me encontré a salvo, ¿no se lo cree?, pues aquí me tiene, y la respiración artificial no se la he hecho a ninguno porque ya ve usted cómo está la cosa; entonces salí por mis propios medios, aunque la burbuja no me abandonaba, qué va, allí estaba, a mi alrededor, y me instalé encima de los restos del aparato para ver cuanto antes cuándo llegaba el equipo de rescate, y entonces sí empezó a disolverse, cuando me vio a salvo, y al cabo de un rato se había ido del todo, y ahora…, voilà!, aquí me tienen.
Los policías pensaron que estaba loca pero no se atrevieron a llamar a los loqueros, y en vez de eso me llevaron a un hospital en donde hubo una escena chunga cuando quisieron que me desvistiera, porque Hannah…! no se desviste nunca, no, que se habla mucho de ello pero nunca lo hace, y ya digo, entré y lo primero que me dijeron fue que me quitara la ropa, y Hannah…! se moría de risa, sí, anda, que me quite la ropa, que me desvista, eso es lo que quieres tú, el que está disfrazado de médico, o de enfermero, yo qué sé, ¡tú estás mal!, ¿y no quieres que saque la lengua?, ¡si sólo me he caído del avión!, ¿para qué quieres que me quite la ropa si lo único que sucedió fue que se cayó el avión y a mí no me sucedió nada?, ¿qué culpa tengo yo?, o no, mejor, ¿cuál es la causa que precede al efecto?, ¿lo sabe usted, eminente doctor?, oiga, yo me voy que aquí hace mucho calor, y entonces entró una chica vestida de blanco y le dije, este señor quiere que me quite la ropa y lo único que ha sucedido es que soy la única superviviente de un trágico accidente de aviación como los que suceden a veces, ¿usted cree que tengo que quitarme la ropa?, ¿a que no?, mejor que no, porque como llegue a sus ojos la luz que ilumina las tinieblas es probable que quieran meterme en la cárcel; bueno, eso no se lo dije porque para qué, no lo iban a entender y ya estaba la cosa suficientemente liada, aunque no creo que lo hubieran conseguido porque seguro que nunca han intentado meter en la cárcel a alguien que tenga brazo elástico, y mucho menos puño de hierro.
–Sí, eso fue así –dije yo–, y al final la dejaron irse a su casa, claro, porque con Hannah…! no hay quien pueda –y los piratas de las gafas de sol dijeron,
–No, hizo bien –y yo seguí,
–Y de todo esto no nos hemos enterado por los periódicos, nunca se ha dicho, ni de muchas otras cosas por el estilo que llevan sucediendo durante los últimos años, porque semejantes noticias no aparecen nunca en los diarios, en donde están muy ocupados fabricando las suyas propias. Ahora es lo de la duodécima crisis nuclear y dentro de poco será otra diferente, otra paranoia colectiva, de las que yo, a mi avanzada edad, ya he asistido a varias.
–Nosotros también –dijeron los piratas de las gafas de sol, que habían llegado en sus motos–, pero eso ahora no importa, es lo de menos, que lo importante es que Hannah…! sigue bien después de tantos años. Ya nos lo imaginábamos nosotros porque se le veía cara de lista. Oye, ¿tenéis cerveza?, que aquí también hace calor… Si no, podemos llegarnos hasta el bar.
–No, no hace falta, que tenemos de todo, y además tenemos una nevera nueva buenísima que las pone en su justa temperatura. Hannah…!, oye, tráenos unas cervezas y deja de trajinar. Siéntate, mujer, y haznos compañía en este crepúsculo tan particular, cuando han venido tus amigos a verte –y Hannah…!, que andaba mulliendo cojines, por una vez me hizo caso y vino adonde estábamos.
–Sí, ya arreglaré esto otro día. En realidad no importa, ahora que habéis venido vosotros… ¿Estáis bien, estáis cómodos? –y los piratas, por supuesto, dijeron,
–Muy bien, muy bien; venga, no te preocupes de nosotros y siéntate. Podíamos hacer un canuto de lo bueno, ¿no?, que tenemos una hierba superior.
Los piratas de las gafas de sol son mayores, claro, como el correcaminos, y es que el tiempo pasa para todos, pero como modificadores de la percepción siguen utilizando la hierba y la cerveza, como tiene que ser.
–Sí, es lo más reconstituyente, lo he dicho siempre, pero se nos ha olvidado el gazpacho, que es la tercera de las sustancias obligatorias.
–¡Anda, es verdad…! ¿No tendréis gazpacho también?
–Por supuesto que tenemos, más en estas latitudes. Hannah…!, enróllate y ponnos unos gazpachos, ¿no?, que no vamos a dejar a estos señores sin merendar.
–Es verdad… De inmediato –y Hannah…! se levantó y volvió con unas tazas y una jarra llena.
–Ya está todo, no os mováis. ¿Dónde habéis estado estos años? Ya os estábamos echando en falta.
–Pues por ahí, de playa en playa…
Los piratas de las gafas de sol llegaron en sus motos, dos motos parecidas a las chopper pero con algo especial, no sabría decir qué, entraron y se encontraron con Hannah…! que estaba regando las plantas del invernadero. Los piratas de las gafas de sol llegaron y dijeron,
–Hola, tú eres Hannah…!, la de los ojos azules, ¿verdad…? ¡Hija mía, si no has cambiado nada!, por ti no pasa el tiempo, ¿eh?, ¡hay que ver…!, bueno, ¿y qué es de tu vida? Cuando te trajimos, ¿te acuerdas?, aquella vez de la carrera transeuropea –y eso que han transcurrido veinticinco años, que no es cualquier cosa–, te dijimos que pasaríamos por aquí, pero la verdad es que hemos estado bastante ocupados y no hemos podido volver hasta ahora. Espero que no sea mal momento… –y Hannah…! dijo,
–¡Qué va…! Si precisamente ahora mismo estaba pensando en vosotros, y en lo de la música para viajar.
–¡Ah, ya…! ¿Te acuerdas de aquello?
–Hombre, claro.
… y es que lo de la música para viajar tiene tela.

————————————–

(Música para viajar es el título de uno de los capítulos anteriores de este libro, que habla de unos niños cantores en la Venecia dieciochesca).

Publicado 20 abril, 2012 por camargorain en Entretenimiento, Libros

Etiquetado con , , , ,

Un banquete español   Leave a comment

 

UN BANQUETE ESPAÑOL

El auténtico banquete español estaría formado por los siguientes platos:
1 Gazpacho (andaluz –o moro)
2 Tortilla de patata (nacional –o moderno)
3 Paella de pescado y marisco (mediterránea –o costero)
4 Cocido (castellano –o visigodo)

Estos son los platos clásicos de la cocina española de los últimos siglos, y si a ello le añadimos un postre como
5 Bizcocho de frutas y chocolate, tenemos cubierto casi todo el espectro.

(Nota: casi todas las recetas de los platos citados están en este blog, pero si falta algo, se puede mirar aquí).

Estos son los ingredientes:
1 Gazpacho
tomate, pimiento, cebolla, ajo, pepino, aceite, vinagre, pan y sal
2 Tortilla de patatas
aceite, patata, cebolla, huevo
3 Paella de pescado y marisco
arroz, aceite, ajo, pimiento, almejas, gambas, cigalas, rape, mero, pescadilla
4 Cocido
garbanzos, vaca, cerdo, gallina, cebolla, ajo, nabo, zanahoria, repollo y patata
5 Bizcocho de frutas y chocolate
yogur, harina, aceite, azúcar, huevo, peras, fresas, chocolate

El gazpacho, el cocido, la tarta y el caldo de pescado para la paella se hacen el día anterior y se dejan reposar. El pescado, una vez cocido, se limpia de pieles y espinas y se guarda en la nevera.
El día que se vaya a comer se fríen patatas para la tortilla y se va calentando el cocido; mientras se fríen las patatas (una media hora) se hace la paella, y mientras reposa la paella se hace la tortilla; así se puede sacar todo caliente a la mesa. El cocido se sirve caldoso, no seco sino más bien como un potaje, pero cuidando de que cada plato –o cada cuenco– contenga un poco de todo, caldo, garbanzos, carne, repollo y etc.
Como son muchos platos, hay que calcular la mitad, o menos, de lo normal para cada uno, y con esto creo que está dicho lo más importante. ¡Que aproveche!

(Se podría añadir la sopa de ajo. Lo que ocurre es que sus ingredientes –ajo, pan, aceite, jamón, chorizo, huevo, etc.–, ya han sido utilizados, y sopa hay una, el gazpacho. Sin embargo, es también uno de los platos nacionales, sin la menor duda. Una alternativa sería: de entrante, dos chupitos de sopa, una fría y la otra caliente: gazpacho y sopa de ajo).

… y si usted se ha quedado con hambre y nota, después de la siesta, así como un gusanillo, nada más fácil de remediar. Abundando en la materia que nos ocupa –la historia–, puede prepararse un tentempié compuesto por un chocolatito acompañado por los inevitables churros, que pocas cosas hay más reconfortantes.

Arcángel vacilando con una paloma   Leave a comment

 

Esta escena, un tanto sorprendente, está tomada del descomunal rosetón que corona la puerta principal de la catedral de Granada. El grupo completo es una Anunciación, luego el arcángel es san Gabriel, quien al parecer –dado lo dificultoso de su cometido–, está tomando aliento para anunciar la buena nueva. Los rayos que se ven son los emitidos por el Espíritu Santo, cuya Persona (fuera del cuadro) preside el conjunto. El arcángel (obsérvense las alas) se dirige a la paloma, y de los cuatro angelotes que le acompañan, uno de ellos le está subiendo las faldas (en la esquina inferior derecha); una travesura del escultor, sin duda.

Publicado 13 febrero, 2012 por camargorain en Entretenimiento, Fotografía y películas

Etiquetado con , , , ,

Esta es una foto pintada   Leave a comment

Hace años, cuando aún no eran de uso común los ordenadores ni el photoshop, pintábamos las fotos. Te armabas de rotuladores, agua, pinceles, acuarelas, lápices de colores y otros adminículos, y te pasabas una tarde (o una noche, bueno) pintando lo que veías dentro de tu cabeza. A veces quedaban bien, las menos, y a veces fatal, pero esta clase de fotos, pese a que solían resultar bastante chapuceras, le gustaban mucho a todo el mundo, lo que siempre es de agradecer.

La que hay arriba tiene de todo, incluso línea negra para resaltar los bordes, un kalkito (el barco, y seguramente muchos recordarán lo que eran los kalkitos) y dos estrellas en el borde pintadas con un spray y una plantilla; y mucho cuidado, claro.

Publicado 17 enero, 2012 por camargorain en Fotografía y películas

Etiquetado con ,

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.